miércoles, 18 de abril de 2018

El futuro en manos de la nueva juventud centennial

Mucho se ha hablado en el último tiempo sobre las dos últimas generaciones – y muy de moda -. La generación millennial está compuesta por personas que nacieron entre 1980 y 1995, esto quiere decir que tienen entre 37 y 21 años. Por su parte, la generación centennial, a diferencia de los primeros, se compone de personas nacidas a partir de 1997. Algunos autores hasta consideran que son las personas nacidas a partir del año 2000 en adelante, aunque como en todas las épocas, no existe un consenso sobre el año exacto en que se produce la brecha entre una generación y otra.

A pesar de que se llevan pocos años de edad, los millennials (generación Z) y centennials (generación Y) tienen diferencias sustanciales. Una de ellas, es la brecha tecnológica evidente. Aunque ambos son nativos digitales, la generación Z conoció un mundo sin tecnología avanzada, mientras que la generación Y, no ha conocido vida sin redes sociales ni Internet, eso cambia sus hábitos y comportamientos, principalmente en el consumo. Es por eso, que estos "futuros adultos" son motivo de estudio permanente.

viernes, 6 de abril de 2018

5-Hour Rule: If you’re not spending 5 hours per week learning, you’re being irresponsible


Why did the busiest person in the world, former president Barack Obama, read an hour a day while in office?

Why has the best investor in history, Warren Buffett, invested 80% of his time in reading and thinking throughout his career?

Why has the world’s richest person, Bill Gates, read a book a week during his career? And why has he taken a yearly two-week reading vacation throughout his entire career?

Why do the world’s smartest and busiest people find one hour a day for deliberate learning (the 5-hour rule), while others make excuses about how busy they are?

What do they see that others don’t?

The answer is simple: Learning is the single best investment of our time that we can make. Or as Benjamin Franklin said, “An investment in knowledge pays the best interest.”

This insight is fundamental to succeeding in our knowledge economy, yet few people realize it. Luckily, once you do understand the value of knowledge, it’s simple to get more of it. Just dedicate yourself to constant learning.

miércoles, 31 de enero de 2018

Ocho vicios que matan la creatividad

Vicio número uno. Crear y evaluar simultáneamente. En Catalunya hay un dicho que alerta acerca de la imposibilidad de repicar la campana e ir a la procesión, al mismo tiempo se entiende. Cuando hablamos de creatividad lo de matar dos pájaros de un tiro puede resultar contraproducente y contraindicado.
Hay un momento para crear cosas nuevas, para dar rienda suelta a la imaginación, para convertir el cerebro en una auténtica tormenta y otro para evaluar, para tocar de pies al suelo, para empezar las rebajas.

Vicio número dos. El síndrome del experto. Estamos en un momento de sobrecarga de expertos, encontramos gurús de algo en cualquier parte de manera que cual plaga invasiva a veces da la sensación de haber roto el adecuado equilibrio. Los grandes creativos viven sanamente al margen de las opiniones dominantes y cuando se acercan a ellas es para mirarlas con ojo crítico para precisamente hacer lo que otros no han hecho.

Vicio número tres. Miedo al error y al fracaso. ¿A quién le gusta equivocarse? Y sin embargo de grandes errores han salido inventos ingeniosos o que se lo cuenten al creador del post-it.

Vicio número cuatro. Temor a la ambigüedad o el querer tenerlo todo bien atado. A veces cuando nos da la vena creativa surgen ideas que a pesar de gustarnos acaban siendo desechadas porque por algún motivo no cuadran. En nuestra vida hay cosas que no cuadran a priori y luego con perspectiva toman un sentido enorme, pues con las ideas igual, nos hemos de acostumbrar a una razonable ambigüedad y no cortarnos el rollo. Os recomiendo el discurso de Steve Jobs en la apertura del curso en Stamford cuando habla de conectar puntos y se da cuenta que si no hubiera hecho cosas que en su momento gozaban de poco sentido, algunas oportunidades se hubieran esfumado.

Vicio número cinco. Falta de confianza. Es una mezcla de los puntos cuatro y tres anteriores. Aceptemos la posibilidad de errar y de nadar en la ambigüedad y seguro que la confianza asomará su cabeza.

Vicio número seis. Los demás nos desaniman. Escuchar opiniones ajenas es generalmente interesante porque nos amplía el campo de visión pero manteniendo la independencia de criterio y teniendo claro que las decisiones creativas las tomamos nosotros. A veces el cervantino ladran luego cabalgamos es una buena política porque de constructores de murallas con buena fe están las sepulturas de ideas llenas.

Vicio número siete. Exceso de información. Así como los excesos de comida provocan empachos y los de bebida borrachera los excesos de información provocan inacción. Se llama la parálisis por el análisis. Información sí claro, pero la justa.

Vicio número ocho. Los falsos límites. Nuestra sociedad nos ha habituado a vivir en estado permanente de estreñimiento mental, de constipación intelectual, que nos permite pensar en grande. Normalmente tenemos creencias muy pero que muy interiorizadas que nos empequeñecen, saber reconocerlas es crucial para desarrollar un buen proceso creativo. Durante el trabajo de la parte baja del iceberg en nuestro modelo de desarrollo de marca personal analizamos y desactivamos las creencias limitantes que van apareciendo, un motivo de más para confiar en Soymimarca.

Jordi Collell
www.soymimarca.com